¿TIRANO, “MAMÁ GALLINA” O LÍDER PROACTIVO?

A falta de gallina, la foto corresponde a una tierna conejita, «Kony», una de nuestras mascotas. El efecto puede ser el mismo… Foto de Gerardo Antonio Díaz Jiménez. 2021

Todos tenemos una dosis de poder en nuestras manos. Las siguientes líneas pueden ser un “test” para saber cómo manejas el poder que tienes en una empresa, en un salón de clase, en una familia… y también cómo te relacionas contigo mismo/a.

Al entrar en contacto con dirigentes de empresas, colegas docentes, mandos medios, padres y madres de familia me he preguntado muchas veces cómo ubicarse frente a subordinados, jefes o colegas de trabajo, hermanos .. y frente a mí mismo.

De manera particular puede ser muy útil autoanalizarse o hacer un ejercicio de evaluación conjunta en torno a la pregunta: ¿Quién soy y cómo soy? De manera específica en relación con los roles o funciones en los que acompañamos procesos de los que somos responsables, o “encargados”, es decir cuando tenemos que dar indicaciones, órdenes o hacer que se cumplan reglamentos o lograr metas.

Tal vez las tres actitudes propuestas en el título pueden ayudar a ubicarnos. Puedes ir anotando lo que resulta, sin que este ejercicio esté estructurado como un “test” en el sentido estricto de la palabra.

¿TIENES TENDENCIA A SER TIRANO O DICTADOR?

Revísate en relación con lo siguiente:

1. Tu fuerte es dar órdenes. Lo que los demás tienen que hacer es obedecer, punto final.

2. Consideras que la capacitación es secundaria, sobre todo para quien tiene roles meramente operativos o trabaja en rutinas o líneas de producción.

3. Tu tono de voz y tus actitudes son las de un “jefe”, como debe de ser “para que no se te suban”…

4. Evitas reuniones y momentos de diálogo y discernimiento, son pérdida de tiempo. Hay dos mandamientos: Primero: “El jefe siempre tiene la razón”. Segundo: “En caso de que el jefe se equivoque, se aplica el primer mandamiento”.

5. Proporcionas el mínimo de información posible a tus subordinados o colaboradores, no la necesitan para obedecer.

6. Para qué les doy capacitación si luego se salen de la empresa.

7. Primero yo, luego yo y para los demás lo mínimo que se les pueda dar. Compartir es signo de debilidad.

8. Las palabras “compartir responsabilidades”, “corresponsabilidad” o “subsidiariedad” no están en mi vocabulario.

9. ”Divide y vencerás”: si hay conflictos entre mi gente, que los arreglen por su cuenta y es mejor que no se organicen entre ellos, esto puede crear problemas.

10. Es impensable que cualquier colaborador, y hasta mi familia pueda involucrarse seriamente en mi empresa. “Mi trabajo me costó”. Si quieren, que sean mis empleados.

11. Las decisiones las tomo yo a todos los niveles. ¿Alguien sabe más que yo?

¿ERES “MAMÁ GALLINA”?

Una segunda actitud puede ser la de considerar a los demás como “pollitos”, gazapos tiernos, seres indefensos a los que hay que cuidar. Con el debido respeto de la perspectiva de género, pero creo que en este caso el término coloquial de “mamá gallina” no puede ser complementado con el de “papá gallo” en el sentido que se quiere abordar pues generalmente los gallos ni los conejos se ocupan o se preocupan por sus “bebés”.

También aquí haz tus anotaciones para saber si tiendes a ser sobreprotector/a.

1. Prefieres hacer las cosas tú a permitir que se cometan errores. “Yo lo hago mejor”.

2. Todos te tienen que preguntar “qué se tiene que hacer”, “cómo se hace”, “cuándo”…

3. Tú tomas las decisiones, “por el bien de todos” y efectivamente todos quedan contentos.

4. “Siempre lo he hecho yo”, “cuesta tiempo y dinero enseñar a los demás”.

5. Así como me enseñaron o educaron a mí, así enseño yo.

6. Evito que los demás se esfuercen. No quiero que mi gente (hijos, colaboradores…) sufran. “Tuve una infancia difícil y no quiero que mis hijos sufran lo que yo…”. Y favoreces personalidades y cuerpos débiles, sin defensas.

7.Cuando tú no estás lo más probable es que haya caos, desorganización o falta de compromiso. El hecho es que no estás siempre ni en todos los lugares, sobre todo cuando los hijos crecen o los colaboradores en el trabajo están solos.

8. Eres incansable y trabajas de sol a sol por el bien de la empresa, de tu familia…

9. Cuando haces las cosas tú solo/a, a veces te quejas y a veces disfrutas que “sólo tú trabajas”.

10. La tradición pesa más que la innovación y mantener las sanas costumbres es más importante que buscar nuevos caminos o aceptar nuevos retos.

¿ERES UN LÍDER PROACTIVO?

El tercer estilo o enfoque en la vida laboral, familiar o en las relaciones interpersonales es el de ser líder, un líder proactivo, experto en comunicación, en diálogo constructivo… También aquí ponte en contraluz con lo siguiente:

1. Están claros los conocimientos y habilidades que cada persona bajo mi mando o que colabora conmigo debe tener para llevar a cabo su misión.

2. Te preocupa que cada persona (hijo, colaborador…) tenga bien definidas sus funciones y actividades.

3. Valoras las capacidades y habilidades (competencias) de cada colaborador y exiges de acuerdo a lo que cada uno puede dar a nivel físico, intelectual, de rendimiento. A cada uno le toca su paquete específico.

4. Conoces la etapa de desarrollo o madurez de cada colaborador de acuerdo a su puesto , conoces a tus estudiantes, a tus hijos y con base en ello los/las tratas y les exiges. Siempre propones retos para que las personas sigan creciendo, sobre todo a los más jóvenes.

5. Das gran importancia a la capacitación inicial y al conocimiento de la identidad de tu empresa, de tu familia. En tu familia todos pueden enumerar los valores más importantes en los que todos están de acuerdo. Consideras esencial que todos conozcan la misión y visión de la empresa. Ejemplo: Nuestra hija Genesis Rose puede decir con claridad a sus 7 años: “En esta casa siempre decimos la verdad”, “en la mesa platicamos, no hay celulares”, “en nuestra casa no gritamos, nos hablamos con palabras”… aunque a veces a todos nos falle…

6. Reconoces los méritos con palabras, beneficios materiales o de promoción de manera informal y formal  y todos tienen claro qué hacer para recibir beneficios ordinarios o especiales. El reconocimiento forma parte de la vida ordinaria. Sabes decir: “Gracias” con sencillez.

7. Realizas diagnósticos y establece metas claras para tí mismo y para los demás y con base en ello evalúas los procesos y retroalimentas. Si hay errores u omisiones puedes decir o aceptar un “discúlpame…”.

8. Eres claro y proactivo al dar indicaciones u órdenes y quien te escucha sabe qué hacer, qué evitar y en qué dirección moverse. Sabes decir «por favor…»

9. Estás abierto al crecimiento, das espacio para recibir observaciones y las dialogas con serenidad. Estableces espacios ordinarios y frecuentes de diálogo, innovación, creatividad… en los que las personas pueden aportar sus ideas.

10. Promueves el desarrollo del talento en ti mismo y en los demás. Crees que el crecimiento de los demás redunda en tu propio beneficio y en beneficio de todos. Buscas que se dé una dinámica de “ganar-ganar” en las relaciones interpersonales y en los negocios.

11. Te preocupa que el ambiente de trabajo sea sano. Estás atento/a para detectar síntomas de un “ambiente tóxico”. Te acercas a quien es conflictivo, promueves momentos de esparcimiento, alegría, apoyas al que es el alma de la fiesta. Cada cosa en su momento y cuando hay que “entrarle al trabajo y al compromiso”, te preocupa que todos jalen parejo.

12. Seleccionas y llevas a cabo el estilo de liderazgo adecuado para cada colaborador. No hay dos personas iguales y sabes que si eres “extremadamente justo” y tratas a todos por igual, vas a cometer graves injusticias. (Summum ius summa injuria). Aún los gemelos son personas únicas e irrepetibles.

13. Mantienes una buena comunicación ordinaria en la marcha del trabajo y tienes momentos formales de comunicación con tus equipos de trabajo. Al mismo tiempo buscas y favoreces espacios de reflexión personal y en conjunto. Sabes y proclamas que nadie tiene el monopolio de la verdad.

14. Capacitas a tu gente y cuando se requiere pagar, consideras estos procesos como una inversión, no como un gasto. Estás convencido/a que la mejor herencia que puedes dejar es una buena educación.

15. Sabes escuchar las intuiciones, tuyas y de los demás; sabes que el corazón y los sentimientos también tienen un lugar en la vida laboral, en la escuela y, claro, en la familia también. No todo tiene que cuadrar en los números o ser cuantificado. Los “momentos de calidad” son invaluables pero no tienen que ser mínimos en el tiempo dedicado a ello.

16. Te preocupas del bienestar integral de tus colaboradores y promueves con acciones concretas su bienestar físico, emocional, intelectual, espiritual…

El mundo –la sociedad, la familia, la escuela…- necesita líderes. Personas proactivas que promuevan el desarrollo de las personas.

Ya bastante nos han limitado o sobre protegido; en muchos casos hemos crecido en escuelas que literalmente nos “uniforman”, ambientes laborales en los que hay mas «empleados» que colaboradores o socios o en familias en las que no se permiten retos o riesgos; es tiempo de crecer como personas y con ello favorecer procesos que nos lleven a construir un mundo mejor.

Parafraseando a Mahatma Gandhi, los tiranos podrán tener nuestro cuerpo, incluso muerto, pero no nuestra sumisión. Aún cuando los reglamentos nos opriman y las leyes de la burocracia nos abrumen o limiten, podemos ser libres.

Las “mamá gallina” nos podrán tener por mucho tiempo bajo sus alas, y podemos pensar que somos “pollitos” o gazapos eternos, adolescentes de 35 años, o finalmente desplegar nuestras alas y descubrir que somos aunque seamos aguiluchos, estamos llamados a grandes alturas, a ser águilas independientes y como conejos, correr libremente por el campo.

Cuando una persona crece con ideas de líder, nos beneficia a todos. Cuando superamos la competencia estéril que pretende eliminar al rival y la prepotencia y nos ponemos las pilas para crecer juntos, entonces descubrimos que todos somos ramas de un árbol y que si nos aislamos o quedamos solos, literalmente nos morimos.

¿Cómo te fue? ¿En qué puedes mejorar?

¿Qué más puedes aportar en esta reflexión?

Agradecemos sus comentarios… y estamos dispuestos a apoyar a nivel personal, familiar o empresarial procesos positivos. ¿Le entramos juntos?

Copyright 2021. Gerardo Antonio Díaz Jiménez. Puede utilizarse sin fines de lucro citando la referencia.


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