¿QUIÉN TIENE EL PODER?

Foto de Gerardo Antonio Díaz Jiménez – Los Cárcamos 2019

A quien o a lo que le demos poder, nos dominará tarde o temprano sea esto una persona, una situación, una estructura… La buena noticia es que podemos ser conscientes de ello y tomar las mejores decisiones.

Creo que hay personas que consideran la vida como un juego de poderes. Hay quien tiene poder económico, político, religioso; otras personas mueven a las personas con su autoridad formal.

Esto sucede fuera de nosotros y tenemos pocas posibilidades de cambiar a quienes ejercen este tipo de poderes.

En estas líneas quiero proponer que pensemos en otras fuentes de poder que aunque pueden estar presentes en el exterior, en realidad adquieren significado “dentro de nosotros/as mismos/as” Tal vez son más determinantes e importantes en nuestra vida que el mismo presidente de un país. Las pongo como una lista inacabada pues seguramente hay más:

– ¿Tiene poder sobre ti el clima que te hace sentir feliz, agobiado/a por el calor o imposibilitado/a por el frío? ¿Te detiene la lluvia, el viento, el sol o la niebla? ¿O estás “reconciliado con el clima”?

– ¿Le das poder a tus fracasos o a tu esperanza? ¿Es el desánimo o el valor lo que manda en tu vida?

– ¿Lo que determina tu actitud son las reacciones de los demás, cómo te tratan… o tienes un “estado de ánimo independiente” que sabe ofrecer una palabra sincera, amable y firme a quien te muestra una mala cara, incluso a quien te trata con malas palabras? ¿Has descubierto que tu dignidad y tu valor como persona van más allá de lo que otras personas piensan o dicen de ti?

– ¿Tu vida está dominada por el rencor, el resentimiento o por la búsqueda del perdón, la reconciliación? ¿Estás envenenado por tus propios sentimientos negativos de los que la persona “a quien odias” ni siquiera se entera o que simplemente los ignora? ¿O le das a tus palabras el poder de los buenos deseos para otros, del decir-bien (“bendecir”), inclusive al que ni siquiera te desea el bien?

– ¿Tiene acaso más poder la sed de poseer, de dinero, el ansia de placer que el deseo de buscar la autenticidad, el crecimiento en lo que nos hace cada vez más humanos? ¿O lo que manda es una búsqueda serena de la armonía y el equilibrio?

– ¿Te conformas con darle poder a los hábitos, inclusive a vicios que sabes te pueden incluso estar matando? ¿O le das poder a tu deseo de vida, de plenitud, de cambio, de iniciar un proceso de renovación?

– ¿Tiene poder sobre ti tu pasado, esos acontecimientos que no logras integrar en tu vida, que quisieras borrarlos y no puedes? ¿O has entendido la película de tu vida en la que hay escenas de diferentes tipos, páginas de diferentes colores que finalmente hacen que tu vida no sea plana y aburrida?

– ¿Le das poder a tus sueños, a tus ideales aunque estén lejos o desentonen con un contexto de desánimo y fracaso?

– En tus diálogos… ¿le das el poder a la salud o a la enfermedad?

… Y más “fuentes de poder” que finalmente le dan un color a nuestra vida, cada día…

Creo que la propuesta de pensar es válida aunque estas preguntas sean respuestas incompletas.

Y posiblemente es válido pensar que “tiene poder aquello o las personas a quienes les das esa posibilidad”. Como decía Mahatma Gandhi: “Con mi muerte podrán tener mi cuerpo, mas no mi sumisión”. Esto habla de un nivel de conciencia muy alto en el que inclusive cuando estás físicamente obligado a realizar ciertas acciones (como un prisionero en una cárcel, un esclavo ante su amo, un “empleado” en la oficina…) aún en esas situaciones la persona queda como “dueña de su poder”.

Tal vez no sea presuntuoso decir que una meta es ser “todopoderoso” (así con minúscula), es decir ubicarnos por encima de las circunstancias, de las personas que nos adulan o pretender humillarnos… inclusive ir más allá de creencias que llevamos arraigadas y que nos impiden llegar a la verdadera libertad.

Por lo que a mi respecta, estoy en camino de esa liberación de poderes y superar lo que ha limitado mi crecimiento.

Cada uno de nosotros tiene la opción de recuperar el poder de pensar, de caminar, de ser lo que es y ubicarse por encima de las limitaciones reales o ficticias existentes en nuestra vida… mientras les demos cabida. Porque el día que decidamos que no existen, simplemente desaparecerán… Sin magia, sino haciendo un camino de liberación, un proceso que nos lleve a vivir nuestra humanidad de una manera más plena a nivel personal, familiar, inclusive social.

¿O no?

Derechos Reservados 2022 ã: Gerardo Antonio Díaz Jiménez – gerantoniodiaz@gmail.com. Puede usarse sin fines de lucro citando la referencia.


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