SE CASARON… ¿Y VIVIERON FELICES PARA SIEMPRE?

Generalmente los cuentos terminan en “… se casaron y vivieron felices para siempre!” ¿Se han preguntado acaso por qué no continúa el cuento? ¿Qué creen que habría pasado si siguiera la historia? ¿Realmente se vive feliz para siempre o uno se enfrenta con una “felicidad de cuento”? ¿Qué es lo que realmente pasa cuando uno se casa y pasan los años?

Cuando uno se enamora piensa que la vida a partir de ese momento va a ser solamente “miel y dulzura”, se empiezan a hacer planes para al fin compartir todo el tiempo posible – con su Príncipe Azul o su Princesa Caramelo-, de ahí que uno quiera pasar toda la vida con el “ser amado”, se hace ilusiones sobre lo que será de ahí en adelante:  amor y paz, armonía y tranquilidad,  sueños tejidos en un manto de estrellas donde el sol brillará para “toda la vida”…  Realmente es fácil enamorarse,  el verdadero reto es mantenerse!

Con el tiempo llega un momento en que tal parece que el Príncipe se convierte en el sapo y la Princesa en la bruja del cuento, donde todo parece ir mal, nada que ver con lo planeado inicialmente; un enfado se convierte en molestia y la misma en irritación, para continuar con el enojo, la ira y junto con todo ello se empieza a alzar la voz y, como se dice coloquialmente hablando, es entonces cuando se pueden presentar hasta “gritos y sombrerazos”… son esos momentos en que pensamos que todos aquellos sueños idealizados se vienen abajo junto con nuestras esperanzas de  aquella felicidad prometida, la cual se queda solamente en la finalización de “un cuento”…

Al querer formar una familia y dar los pasos necesarios para hacerlo, muchas veces no se profundiza seriamente en los posibles retos que será necesario enfrentar. Es probable que se piense y se tomen en cuenta algunos de ellos como pueden ser: dificultades económicas, cambio de ciudad, despidos, desempleo, diferencias con las familias políticas, confrontación de valores al educar a los hijos, poco tiempo compartido, enfermedades, muertes, entre muchos otros que se pueden venir a la mente. Sin embargo, ¿Realmente estaremos preparados para enfrentarlos, superarlos y continuar adelante fortalecidos? ¿Hay alguna forma en la cual podríamos prepararnos para superar dichos retos? ¿o realmente son situaciones insalvables que sólo separarán a la pareja cada vez más?

Seguramente conocerás personas que ante el primer reto que se les presenta inmediatamente buscan la separación pensando que así solucionarán la situación e incluso llegan a buscar a otra pareja creyendo que encontrarán, ahora sí, al real, verídico, siempre esperado, Príncipe Azul o Princesa Caramelo… ¿Por qué pasa esto después de haberse jurado amor eterno? ¿Por qué al momento de sufrir un quebranto en sus sueños y expectativas es tan difícil seguir juntos?  Las diferencias en opiniones, sueños, valores, ideales, costumbres, entre otras muchas cosas marcan a la persona y se desea que los demás pensaran como uno, se olvida que todos somos diferentes y en esta diferencia estriba la posibilidad de crecimiento personal.

Hay un dicho que seguramente conocerás “El que quiere azul celeste, que le cueste”… si realmente se quiere ser feliz y ya se ha decidido con quien, ¿por qué no buscar soluciones en conjunto recordando que cada uno tiene diferentes necesidades? Toda relación crece con base en el esfuerzo realizado para limar las asperezas que aparecen en el día a día por las diferencias que se comparten, de tal forma que el conocimiento mutuo se va incrementando poco a poco y, si se mantiene el objetivo de querer ver feliz al otro, seguramente se actuará con esta finalidad.

Es importante recordar que cada diferencia superada es un paso más hacia profundizar en el conocimiento -tanto de uno mismo como del otro-, promoviendo así que la relación se fortalezca de tal forma que ya no se querrá pensar siquiera en la posibilidad de dudar de la misma dada la integración desarrollada a través del tiempo recorrido en conjunto… al menos por un momento, hasta que se presente la siguiente situación que interfiera en la paz y armonía lograda, repitiéndose el mismo proceso pero con diferente motivo…

Realmente nuestro Príncipe Azul o Princesa Caramelo no existen, por lo que es necesario en toda relación aceptar que “uno aprende a amar no cuando encuentra a la persona perfecta, sino cuando aprende a creer en la perfección de una persona imperfecta” (anónimo), ése es el verdadero reto…

Fuentes consultadas

Pallares, A. (2008) ¿Es tu matrimonio una felicidad de cuento? Conferencia. León,      Guanajuato.

Miriam Ceballos

myriam_ceballos@hotmail.com

Somos Buhay te ofrece talleres y otros recursos para apoyar estos procesos en tu vida personal y familiar.


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